Artritis Reumatoide
La artritis reumatoide hace referencia a un síndrome crónico de inflamaciones articulares casi siempre distales y simétricas.
En la medicina alopática es considerada una enfermedad autoinmune puesto que en cierta medida responde a terapias inmunosupresoras y porque acompaña con frecuencia otros síntomas o patologías así consideradas.
Puesto que las inflamaciones articulares crónicas pueden inducir degeneración y destrucción progresivas, la A.R. constituye un motivo de enorme preocupación para el afectado pero también para todo clínico que se obstine en comprenderla y curarla.
La lesión articular que define a la artritis reumatoidea presenta la secuencia siguiente en su desarrollo:
- La membrana sinovial se hipertrofia desarrollando pliegues vellosos por aumento de tamaño de la capa íntima sinovial y por infiltración linfocitaria y de células plasmáticas lo que da a la artritis reumatoidea su carácter inflamatorio.
- Las células de la íntima sinovial hipertrofiada producen elevada cantidad de sustancias como colagenasa, interleveina y prostaglandinas que actúan digiriendo material colagénico, irritando todos los tejidos y alterando el status metabólico articular general y vascular en el que producen vasculitis.
- La infiltración linfocitaria acaba por inducir la formación de folículos linfoides en los que se sintetiza factor reumatoideo e inmunoglobulinas que constituyen la erosión final del cartílago, del hueso subconcral, de la cápsula y de los ligamentos.
- El proceso termina en fibrosis, necrosis y artrosis degenerativa que puede ser muy invalidante.
Síntomas: inflamación, dolor a la presión en las articulaciones afectadas, engrosamiento sinovial simétrico en dedos de las manos, pies, muñecas, tobillos y codos. Rigidez tras inactividad prolongada. Desviación cubital de los dedos con luxación de los tendones extensores fuera de las articulaciones metacarpofalángicas y Síndrome del túnel carpiano por sinovitis.
Es una enfermedad del colágeno crónica, degenerativa y, a veces, deformante. Suele aparecer entre los 36 y 50 años de edad y es más frecuente en mujeres.
De igual forma que en el tratamiento de la artritis buscaremos activar la glándula suprarrenal y aumentar el sistema inmunológico y haremos especial hincapié en el colágeno.

