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Naturopatia y Bienestar - Centro de Naturopatía, Osteopatía y Fitoterapia Biológica
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Cómo tener un buen equilibrio orgánico ácido-alcalino

Diciembre de 2013

En el organismo la digestión de las proteínas genera ácidos y el cuerpo elimina el exceso de éstos principalmente a través de los riñones. 

Pero cuando ya no es posible evacuar estos ácidos que se producen, éstos se acumulan normalmente en el tejido conjuntivo y así se produce la acidificación.

Los síntomas de esta acidificación son: cansancio y decaimiento permanente, dolores de cabeza, problemas digestivos, acidez estomacal y una mayor propensión a las infecciones.

Para evitar este problema hay que procurar que la alimentación sea lo suficientemente alcalina y evitar el estrés. Si esto no es posible se pueden tomar sales minerales de efecto alcalinizante.

Las causas que provocan la acidificación son:
  • Alimentación predominante ácida (comer mucha carne).
  • Beber poco líquido.
  • Consumo excesivo de alcohol.
  • La nicotina y la cafeína.
  • El estrés, las sobrecargas físicas y mentales.
  • La falta de actividad física.
  • Algunos contaminantes del medio ambiente.
  • Neutralización insuficiente de los ácidos por carencia de vitaminas y oligoelementos.
Mantener estos niveles de ácido dentro de la normalidad es de suma importancia para el organismo. Por poner algún ejemplo, la sangre sólo transporta el oxígeno y los nutrientes como es debido si los niveles de ácido están en un índice normal. Incluso el corazón deja de funcionar correctamente cuando el miocardio se acidifica.

El organismo mantiene los índices de ácido en niveles saludables mediante un ingenioso mecanismo. Puede expulsarlos fuera a través de los riñones, del intestino, de la piel y de los pulmones o bien se encarga de suprimir los efectos perjudiciales de los ácidos neutralizándolos con las llamadas bases.

Pero en el caso de que el cuerpo se acidifique en exceso y las sustancias alcalinas sean insuficientes para luchar contra esa acidez, el organismo recurre a "un plan de emergencia” en el que esos ácidos se depositan en el tejido conjuntivo que es donde pueden provocar menor trastorno, al menos en un principio.

Los síntomas que nos van avisando de que estamos perdiendo este equilibrio ácido-alcalino son:
  • Una falta de energía crónica.
  • Agotamiento al menor esfuerzo.
  • Paca capacidad de recuperación.
  • Tendencia a sentir frío.
  • Dificultad de concentración.
  • Cansancio, irritabilidad.
  • Molestias articulares, uñas blandas, quebradizas, estriadas o con manchas.
  • Excesiva sensibilidad al dolor.
  • Ser propenso a las infecciones o a las alergias.
El estado de nuestra piel también es importante ya que si está seca, resquebrajada, agrietada o con eccema seco puede ser síntoma de un indicio de acidificación. Si esta acidificación se sostiene durante un largo periodo de tiempo las consecuencias acarrearían enfermedades de mayor gravedad.

Por ejemplo, el exceso de ácido úrico que se convierte en cristales de urato sódico y se depositan en las articulaciones y en otros tejidos provocan la gota y otras enfermedades articulares discapacitantes y muy dolorosas.

Para prevenir esto lo que tenemos que hacer es ingerir en nuestra dieta cuatro veces más alimentos alcalinizantes que acidificantes para que haya un equilibrio en nuestro organismo.

No tiene que ver el sabor de un alimento con que este sea acidificante, por ejemplo, las naranjas y limones son de sabor ácido pero son alimentos alcalinizantes. Lo importante es como se metabolizan en el cuerpo. Por regla general cuanta más proteína tiene un alimento más ácidos se producen al procesarlo.

También los diabéticos y las personas que siguen una dieta estricta de adelgazamiento, es decir, los organismos que cuentan con un aporte alimenticio restringido producen más ácidos.

Unos consejos a tener en cuenta para prevenir la acidificación son:
  • Alimentación  rica en frutas y verduras (rica en minerales).
  • Evitar el estrés y el ajetreo excesivo.
  • Evitar el tabaco, el alcohol y el café.
  • No comer deprisa, masticar bien y ensalivar los alimentos.
  • No abusar de la bollería industrial, alimentos envasados y precocinados.
  • Procurar tomar alimentos integrales.
  • Ingerir suficiente líquido (2 a 3 litros diarios).
  • Practicar alguna actividad física, a ser posible al aire libre, pero sin realizar un esfuerzo excesivo.
En los periodos en que no es posible llevar estos consejos a cabo o tenemos que hacer frente a estrés intenso podemos recurrir a la ingesta de minerales que nos ayuden a mantener el equilibrio.

Se aconseja una mezcla equilibrada de los mismos para que nos aporten todo lo necesario para conseguir este equilibrio.

Estos minerales son:

CALCIO
Un indicador de su carencia es la osteoporosis, la debilidad ósea y la acidez corporal. 

Se encuentra principalmente en los productos lácteos, frutos secos, sardinas y anchoas, legumbres y vegetales de hoja verde (acelga, espinaca y brócoli).

MAGNESIO
Su ausencia contribuye a que el organismo se acidifique más fácilmente lo que se refleja por la aparición de calambres, debilidad muscular, náuseas y convulsiones, entre otros síntomas.

Fuentes de magnesio son: el cacao, las semillas, frutas secas, germen de trigo, levadura de cerveza, los cereales integrales, las legumbres y las verduras de hoja.

SODIO
Como actúa en el interior de la célula, participa en la conducción de los impulsos nerviosos, regula el reparto de agua en el organismo e interviene en la transmisión de los impulsos nerviosos a los músculos.

MANGANESO
Su carencia en el organismo genera un lento crecimiento de las uñas y el cabello, mala formación de huesos y puede provocar un aumento de la acidificación del cuerpo y una disminución en la tolerancia a la glucosa.

Se encuentra en las frutas secas, granos integrales, semillas de girasol y sésamo, yema de huevo, legumbres y verduras de hojas verdes.

ZINC
Su falta provoca diversas disfunciones en el organismo y contribuye al aumento de la acidez corporal. Sus niveles en el organismo se ven disminuidos por el consumo de tabaco, café y alcohol en exceso.

Se encuentra en el pescado, los lácteos, la yema de huevo, las legumbres secas y los cereales integrales.

Por último y para terminar, explicar que para saber el nivel de acidosis del cuerpo podemos realizar un simple test de saliva de una manera rápida y sencilla. 

Se realiza mediante unas tiras de papel reactivas que nos dan el valor del Ph de nuestra saliva y una vez comparándolo con la tira de color adjunta sabremos, según la escala que se da en ella, si tenemos o no un exceso de acidez en nuestro organismo.


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